La Vega - Agosto 2008 |
ocaso color violeta,
y una algarabía de pájaros
y una quietud de veleta.
Era una tarde de verano
con acordeones de fiesta,
y una plaza de pueblo
y una insondable tristeza.
Había filo en las palabras
y un silencio de tormenta,
era un ir para no regresar
y una puñalada de ausencia.
Era sólo una tarde,
ocaso color violeta,
y cuando enmudecieron las aves,
nació una luna muerta….
(La Vega 12-18 de agosto 2012)
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