La melancolía
es fruto de la memoria y el recuerdo,
el suspiro de un tiempo que se fue.
Una tristeza antigua y sin tragedia
que colma como lluvia mansa,
aquellos huecos que nos dejó:
aquella felicidad, aquella persona, aquella partida.
Es quedarse en suspenso
en un tiempo muerto y paralizado,
que nos borra el instante,
nos elude del ahora y el presente,
y nos hace volar.
Es un paisaje desdibujado,
de árboles sin pájaros,
de un camino borrado,
de un ayer sin futuro.
